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VITALIDAD PLENA

Por: Mario Muñoz-Cabrera

Apreciados Lectores: Contraer una enfermedad infecciosa después de un periodo de gran estrés es una experiencia bastante frecuente. ¿Es esto una simple coincidencia o es posible que el estrés pueda debilitar nuestras defensas inmunitarias ante la acción de agentes patógenos?

El sistema inmunitario es el sistema de defensas del cuerpo contra los organismos infecciosos y otros agentes invasores. A través de una serie de pasos denominada respuesta inmunitaria, el sistema inmunitario ataca a los organismos y sustancias que invaden nuestro cuerpo y que podrían provocarnos enfermedades. El sistema inmunitario está compuesto por una red de células, tejidos y órganos que colaboran entre sí para proteger nuestros cuerpos.

Las células que forman parte de este sistema de defensa son los glóbulos blancos, o leucocitos. Los hay de dos tipos básicos diferentes (que veremos más adelante), que trabajan conjuntamente y se complementan para localizar y destruir los organismos o sustancias que provocan las enfermedades.

Los leucocitos se fabrican o almacenan en muchas partes diferentes del cuerpo, incluyendo el timo, el bazo y la médula ósea. Por este motivo, estos órganos se denominan órganos linfoides. También hay cúmulos de tejido linfoide en todo el cuerpo, prioritariamente en forma de ganglios linfáticos, que también albergan leucocitos en su interior.

Los leucocitos circulan por todo el cuerpo entre órganos y nódulos a través de los vasos linfáticos. (Puede pensar en los vasos linfáticos como una especie de autopista entre áreas de descanso, que serían los órganos linfoides y los ganglios linfáticos). Los leucocitos también pueden circular a través de los vasos sanguíneos. De este modo, el sistema inmunitario funciona de forma coordinada para detectar cualquier sustancia que pudiera provocar problemas.

La neuropsicología investiga cómo el estrés y las emociones negativas (como por ejemplo la depresión y la ansiedad) afectan a nuestra salud. Durante los últimos 30 años, los investigadores en este campo han descubierto varias maneras en las que el estrés puede influir negativamente sobre nuestra salud y, particularmente, cómo el estrés puede dañar nuestro sistema inmunitario.

Numerosos estudios han demostrado que el estrés y la depresión aumentan el riesgo de padecer infecciones y pueden retardar el proceso de curación de las heridas.

La inflamación es la forma que tiene el cuerpo de deshacerse de los estímulos dañinos y, además, comenzar el proceso de curación mediante la secreción de varios compuestos químicos conocidos como citoquinas pro-inflamatorias, por ejemplo, la interleuquina-6.

Sin embargo, demasiada inflamación puede ser perjudicial y puede contribuir al desarrollo de muchas enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como el Alzheimer, el Parkinson, la artritis y la diabetes tipo II.

Las emociones negativas y los factores psíquicos que promueven el estrés incrementan la producción de las citoquinas proinflamatorias. Un estudio reciente reveló que los hombres y mujeres que tienen bajo su cuidado a cónyuges que padecen demencia, y, que por tanto, están bajo un estrés constante, tienen una tasa anual de incremento en sangre de los niveles de interleuquina-6 que es 4 veces mayor que la de quienes no tienen bajo su responsabilidad el cuidar de personas enfermas.

Además, los cambios en los niveles de interleuquina-6 entre quienes fueron cuidadores no difieren de los niveles de quienes lo son actualmente. Ni siquiera después de haber fallecido el cónyuge enfermo. Esto indica que el estrés crónico puede causar un rápido envejecimiento del sistema inmunitario.

Por otra parte, la dieta puede modificar la interacción entre la respuesta psicológica y la inmunitaria. Una muestra de ello es que los ácidos grasos Omega-3, presentes en el pescado y las nueces, pueden reducir la producción de algunos compuestos pro-inflamatorios. Y el incremento de los niveles de ácidos grasos omega-3 puede tener efectos positivos en el estado de ánimo y en el sistema inmunitario.

Las toxinas ambientales, como los pesticidas y los agentes contaminantes presentes en el aire, tienen efectos extremadamente negativos en el sistema inmunitario, y esos efectos pueden intensificarse en las personas estresadas, incrementando el riesgo de que padezcan alergias, asma e infecciones virales.
Buena salud y hasta la próxima entrega!